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"Las cosas de las que no hablamos"

By Karla Mundo

zonalider.com

 

Published: Miércoles 13 de Febrero, 2013Hay tantas cosas de las que no hablamos, porque vivimos en una sociedad que controla y reprime. Una sociedad que determina la manera en que tú y yo debemos movernos o expresarnos, si queremos ser aceptados como parte de esta máquina.

 

Nos movemos a tan excesiva velocidad, que en un día cotidiano no tenemos tiempo para estar en silencio con nosotros mismos, o para solo permanecer sin movimiento, o tan solo para conectarnos con otro ser humano en un nivel de conciencia no superficial, pero más profundo.

 

De hecho no es productivo detenerse. No generaríamos dinero, ni alcanzaríamos ese status social que se nos ha dicho debemos luchar incansablemente por obtener.

 

Vivimos en una sociedad competitiva, en ocasiones insensible, que promueve el éxito material como el logro más grande de nuestra existencia.

 

Nosotros, en nuestro afán de pertenecer a esta sociedad, hemos hecho a un lado el verdadero ser que nacimos siendo y somos. Hemos tratado de cubrir emociones naturales como lo son la tristeza, frustración, enojo, culpa y miedo.

 

Hemos leído todos los libros de autoayuda y nos repetimos unos a otros que lo más importante en esta vida es encontrar la felicidad, como si la felicidad estuviera perdida, o como si la felicidad no fuera parte de nuestra vida.

 

Nos esforzamos tanto por demostrar que la única emoción que debemos sentir es alegría constante, que no somos sinceros y mentimos acerca de nuestras emociones.

 

Hemos reprimido sentimientos de tristeza, frustración, enojo, culpa, y miedo que en mi opinión, residen en todo humano como parte natural de nuestro ser.

 

Desde hace tantos años he percibido como las personas trabajan arduamente para esconder memorias, momentos, conversaciones que les causan dolor, miedo, culpa o resentimiento. Aquellos que no escondemos las emociones hemos sido etiquetados de “depresivos” o “negativos”. Estamos obligados a decir en todo momento de nuestras vidas que “todo está bien” a pesar de sentir una emoción diferente.

 

No hay espacio para un diálogo (excepto con un psicólogo), en el cuál como mujeres podamos sentir la libertad de expresar lo que verdaderamente queremos y poder recibir solo apoyo por parte de quienes nos escuchan.

 

No parece haber alguien que verdaderamente nos escuche. Nos hemos convertido en entes que competimos por demostrar unos a otros si nuestras vidas y experiencias son mejores o peores que aquel o aquella persona que verdaderamente pasa por un momento de dificultad y que solo quiere ser confortado.

 

Hemos ignorado que somos una comunidad y que podemos apoyarnos, compartir, expresarnos y conectarnos en un nivel compasivo de conciencia.

 

Hace unas semanas leí de un evento que se realizaría en Costa Mesa, California, una ciudad muy cercana a donde yo vivo. Me llamó la atención el nombre del documental que sería presentado: “Las cosas de las que no hablamos”, producido por Isadora Leindenfrost.

 

El documental es un trabajo cinematográfico de 400 horas de grabación reducido a 2 horas dentro de las vidas de mujeres reunidas en “La Tienda Roja”, lugar donde han acudido para compartir y hablar de las cosas que no se hablan más en nuestra sociedad.

 

Este movimiento Internacional denominado “La Tienda Roja” fue creado por Alisha Starkweather, se fundó con la idea de crear un espacio para nosotras las mujeres. Un lugar en donde podamos reunirnos con lo más sagrado de nuestro ser y poder expresarnos sin ser etiquetadas. Por lo menos eso es lo que experimenté dentro de “La Tienda Roja”.

 

“La Tienda Roja”, es un espacio creado con el propósito de darnos a nosotras las mujeres la oportunidad de poder reclamar nuestro ser femenino, escuchar nuestras voces interiores y aceptar nuestras emociones. En pocas palabras, aceptar todo lo que acontece en nuestras vidas y compartirlo con otras mujeres sin sentir que estamos bien o mal.

 

Los chifones rojos emanaban un sentimiento de haber regresado al vientre confortable de la madre y la cercanía con la que el grupo de mujeres ahí reunidas compartíamos. Era como regresar al centro de la creación y por fin ser escuchadas.

 

Isadora, la sencilla y jovial cinematógrafa compartió con quienes acudimos a este evento no solo su educación y pasión por documentar las experiencias de cientos de mujeres, sino también sus emociones y temores más profundos.

 

Conversando con Isadora me comentó que su idea de realizar el documental acerca del movimiento Internacional “La Tienda Roja” surgió cuando su amiga y creadora del movimiento, Alisha Starkweather, le pidió crear un pequeño promo sobre el significado del Movimiento.

 

El participar en “La Tienda Roja” y escuchar tantas historias motivó a Isadora a filmar “Las cosas de las que no hablamos”. También su carrera como historiadora textil alrededor del mundo fue parte de esta motivación.

 

Isadora también comentó que el propósito de su documental es el de hacer las historias contadas por infinidades de mujeres, más humanas. Poner una cara a las historias que las mujeres esconden o que les causan alegría o tristeza.

 

El mensaje de Isadora para todas las mujeres, es el de darle la oportunidad a nuestra luz como mujeres para brillar, motivando a otras mujeres a creer que somos el cambio que queremos ver en el mundo. “Debemos saber lo poderosas que somos”, me dijo Isadora.

 

Ella se describe como una mujer que cree en ella misma y que usa la cinematografía como herramienta para cambiar el mundo.

 

El documental “Las cosas de las que no hablamos” me transportó a la novela “La Tienda Roja” escrita en 1997 por Anita Diamant, la cual describe las tradiciones y todos los sucesos que caracterizaban a la mujer de nuestros ancestros. Los problemas y eventos que marcaron sus vidas y las emociones que sentían durante el tiempo de su ciclo menstrual.

 

El prólogo del libro dice: “Hemos estado perdidas por tanto tiempo. Mi nombre no significa nada para ti, mi memoria es polvo. No es mi culpa ni la tuya. La cadena que nos conectaba como madre e hija fue quebrantada y la palabra fue dada al hombre quien no tiene idea de quiénes somos”.

 

La experiencia que viví en “La Tienda Roja” me recordó que no podemos ser lo que otros quieren que seamos. Como mujer y como ser humano siento y tengo emociones. Quizá no siempre mis emociones son lo que las personas que me rodean quieren escuchar, pero son mis emociones y no las voy a transformar.

 

Como decía Alejandro Sanz en una de sus canciones “viviendo tan de prisa la vida no se aprecia”.

 

Y tú… te has puesto a pensar ¿Cuáles son las cosas de las que no hablas?